Supongo que a estas alturas todos habréis oído las declaraciones de nuestro querido ex-presidente del gobierno, D. José María Aznar , y si no, os las ofrezco.
A mí no me gusta que me digan no puede ir usted a más de tanta velocidad, no puede usted comer hamburguesas de tanto, debe usted evitar esto y además a usted le prohíbo beber vino.
Aznar rechazó también el mensaje de algunos letreros colocados por la
Dirección General de Tráfico en las autopistas en los que se
recuerda a los conductores 'No podemos conducir por tí'.
Yo siempre pienso, ¿y quién te ha dicho a tí que quiero que conduzcas por mí?
Simplemente impactante. Algunos tildan las declaraciones de excesivamente liberales, otros de irresponsables; yo las considero dignas de alguien que se ha pasado catando el producto que deseaba promocionar.
Esta defensa de la libertad individual me recuerda a cuando en una reunión, alguno de los comensales se ha pasado con el vino y comienza a reprochar el paternalismo del estado que se "empeña" en imponernos normas. Piensen en ese parroquiano que con la cara roja de comer carne y vino tinto comienza a sudar y dice aquello de "porque yo controlo, y si ahora me he hecho dos vasos de vino puedo conducir perfectamente, pero viene un gilipollas de esos y te hace soplar, y ya te han hecho la putada". Pues así me imagino a Aznar, engrandecido entre bodegueros que lo premiaban con el único objetivo de autopromocionarse, y soltando esa sarta de tonterías en un arranque de hombría española.
Dice que hay que defender la libertad individual, en un ataque de liberalismo. Pero vamos a ver, ¿qué hizo usted durante su mandato? La única libertad individual que fomentó fue la suya propia, tomando medidas contrarias a la opinión de un pueblo.
Aznar es como ese parroquiano que harto de vino defiende a capa y espada su libertad. Ese que defiende al hombre por encima del poder establecido, y que luego soltará alguna perla como "y los maricones y drogadictos habría que matarlos a todos" o aquello de "en la cárcel se vive de puta madre, comiendo, durmiendo y encima con pensión"
Sí, reconozco a ese hombre español que se siente identificado con el toro de Osborne, lo veo todos los días a mi alrededor.
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